jueves, mayo 19, 2005

Reflexión desapasionada sobre politica antiterrorista



Parece imposible no hablar, aunque sea mínimamente, de los últimos acontecimientos en torno a la política antiterrorista.

Hay varias consideraciones previas que creo es conveniente recordar para ponernos en situación:

1.- La política antiterrorista, como puede ser la política exterior, debe ser una política de estado y no partidista.

2.- La política antiterrorista es competencia del ejecutivo de turno.

3.- El PP y el PSOE firmaron en su día un Pacto antiterrorista que, junto con la actuación de los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado y la política de firmeza llevada a cabo durante los últimos años de forma consensuada, ha llevado al peor momento de la banda terrorista en los últimos 40 años.

4.- Esta exitosa política antiterrorista se ha llevado a cabo siempre con la oposición de los partidos nacionalistas y de EU.


En este contexto y con la obcecación tendenciosa del último año de algunos dirigentes del PP tras los atentados del 11 de marzo, que desde ese mismo momento los amortiza e inutiliza para cualquier actividad política o servicio público, surge la polémica a raíz de los movimientos estratégicos de los dos grandes partidos en torno al fin de la violencia.

Ante los primeros movimientos del SOE y las réplicas del PP, de un modo canallesco José Blanco, que de no ser un político profesional seguramente también sería un político amortizable a raíz del triste episodio de los transfugas de la Comunidad de Madrid, atribuyó al partido convervador el hecho de no querer acabar con el terrorismo. Qué torpeza.

Para no quedarse atrás en esa carrera de difamaciones, Rajoy en el debate político más importante del año parlamentario, acusa al gobierno y en concreto a su presidente de "traicionar a los muertos". Cómo un hombre de su experiencia puede decir semejante barbaridad: Rajoy puede discrepar de absolutamente todo lo que haga o deje de hacer el gobierno, pero ciertamente la acusación del líder de la oposición es una infamia.

El Partido Popular se debate entre el mantenimiento de una oposición a cara de perro propia del anterior equipo de Aznar y llevar a cabo una oposición constructiva y moderada - que claramente está en minoría - que le permitiese recuperar el centro político que le convirtiese de nuevo en alternativa en las próximas elecciones generales.

Por su parte el PSOE indudablemente ha dado un golpe de timón a la política antiterrorista, lo cual como gobierno en ejercicio es totalmente legítimo: pero aunque se empeñe en defender que sigue al dedillo los principos de Ajuria Enea o del pacto antiterrorista que firmó con el PP es evidente que, no solo por sus afirmaciones sino por el apoyo incondicional que ha suscitado su cambio de actitud en partidos políticos como el PNV, ERC, BNG o incluso en la ilegalizada HB, que despotricaban contra el pacto de los dos grandes partidos, parece necio pensar que el PSOE está, como pretende mostrar, en el sitio en el que estaba hace solamente unos meses.

Por último: el PSE por medio de su secretario general Patxi López invita a sus miembros más críticos como es el caso de Rosa Díez a abandonar el partido por defender ideas más próximas a las del PP.

Tres consideraciones:

1.- Creo que este sector crítico defiende las mismas ideas que ha defendido, de manera acertada o equivocada, los últimos años. Ha sido el PSE el que se ha movido en función de nuevos posicionamientos ideológicos, planteamientos posibilistas o simplemente estrategias electorales.

2.- La discrepancia ideológica dentro de un partido, que otrora se veía como virtud y sinónimo de pluralismo, hoy es traición a unas siglas y a unos principios. Ibarra o Margall pueden discrepar lo que quieran y cometer auténticos despropósitos dialecticos porque tienen cientos de miles de votos detrás, pero los críticos vascos hoy por decirlo al estilo Arzallus son simplemente "grasa que sobra".

3.- Hoy el PSOE vuelve a estar en Eskadi mucho más cerca y mucho más cómodo con los partidos nacionalistas que con el PP. De hecho, esto no es nada nuevo: doce años estuvo así hasta que el PNV los traicionó pactando con ETA en Lizarra y dejándolos a los pies de los caballos.

Un último deseo: que se recomponga el consenso en las esenciales políticas de estado y que no haya nunca más atentados en el que supone uno de los países más avanzados del mundo, que por momentos y en según que circunstancias no lo parece tanto.

1 Comments:

Blogger mangallous said...

Patxo Unzueta hoy en El País - lástima que no encuentre un enlace - habla tambien de un cambio en la política antiterrorista en un interesante artículo.

8:35 p. m.  

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