martes, marzo 08, 2005

La idea de dignidad



Después de escuchar en el blog de elgranmimon el discurso grotesco, aborregado, sumiso y demagógico del alcalde de Negueira, provincia de La Coruña, adulando a Manuel Fraga hasta rozar el más lamentable bochorno, hago mías las palabras de Pío Baroja cuando decía que "Yo no creo en la política ni en los gobiernos, para mí un político es un retórico, a quien no hay que tener en cuenta, y el gobierno que no haga nada es el mejor, evitaría la política como se huye de la peste".

En su gran obra "Dignidad e indignidad en la Política", Xosé Alvilares mantiene que "la soberanía popular es primeramente soberanía de la conciencia, insumisa a la arbitrariedad y a los favores del poder. En la política de favores el hombre, por el contrario, tiene precio, no dignidad. Esa política degrada la moral social, aniquila la conciencia moral personal. (...) El producto final de esta multiple corrupción es un votante, que no ciudadano, insensible a la propia y a la ajena idea de dignidad. Este súbdito deja de ser sujeto de su propia vida para hacerse mercancia política."

Xosé, sacerdote profesor de filosofía, siempre contaba a sus alumnos que cuando era joven e iba al seminario les obligaban a vestir sombrero, ya que, según él, las autoridades eclesiásticas alguna utilidad tenían que dar a las jóvenes cabezas de los seminaristas.

3 Comments:

Anonymous Didolanuit said...

El alcalde, es del municipio coruñes de Negreira, y sólo es indicativo del perfil corriente de alcaldes que tenemos, o mejor dicho, que sufrimos, en Galicia.

10:12 p. m.  
Anonymous Salvatore said...

En Galicia y en toda España.

La verdad es que esa cita de Alvilares es muy buena. Yo, como suele ser habitual, me planteo las cosas en un lenguaje más llano: los taraos seguirán aprovechando el margen de abuso que les dejamos los normales en tanto en cuanto los normales sigamos sin implicarnos (creo que la idea se acerca).

Antes a algunas dictaduras se les aplicaba el calificativo de "dictadura demodrática" para ilustrar su inusual margen de libertad (a pesar de su formal ausencia) o sus métodos poco autoritarios. En la prensa actual ese mismo término, el mismo, lo he visto ya aplicado a algunas democracias (sobre todo las de paises del este, donde el término ya suena a cachondeo). Y es que en algunos casos la democracia es el gobierno de unos pocos para beneficio de unos pocos. Así, mientras uno veía un "3%" en vez de denunciarlo abiertamente pensaba "ya me tocará a mi".

Hace unos meses aquí, en Gayola, hubo un debate al que no asistí y que se titulaba: "Is democracy a regime for fools?". Pos va a ser eso. Y si es así, qué coño nos queda entonces?

3:56 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

Me sumo al comentario de Didolanuit. El ayuntamiento es Negreira y su alcalde parece ser un gran fan de Manuel Fraga.

11:51 p. m.  

Publicar un comentario

<< Home