miércoles, junio 01, 2005

Frente al espejo: con dudas y contradicciones



Con la resaca (dolor de cabeza, malestar estomacal, mareos, falta de apetitio) del NO francés, Joaquín Almunia, comisario de asuntos económicos, responde a la pregunta del periodista sobre las deslocalizaciones:

"Ha habido mucha mercancia falsa. El impacto real de las deslocalizaciones es muy pequeño. Lo que de verdad ha crecido en los últimos tiempos han sido las exportaciones de Francia o Alemania hacia los nuevos Estados miembros. (...) ¿qué se quiere decir cuando se habla del dumping social? ¿qué los trabajadores polacos o checos tienen que sufrir las consecuencias de la falta de competitividad de un determinado sector en Alemania o Italia? Estando en la misma Unión que nosotros, ¿no tienen derecho esos trabajadores a utilizar el mercado interior para crecer más?"

La izquierda europea vuelve a estar frente al espejo con dudas, contradicciones y paradojas.

André Glucksmann, polémico filósofo francés, habla de que al NO, "batiburrillo confuso y combativo, le une lo que tiene enfrente. Antiliberal, antinorteamericano, antiinmigrantes del Sur, y sobre todo, del Este, asqueado por la burocracia cosmopolita de Bruselas, declara la guerra a la competencia polaca, los depredadores bálticos y los futuros invasores turcos."

Glucksmann, quizá pecando de excesivo, responsabiliza al NO del final de una época magnífica para Europa:

"Mal que bien, desde hace medio siglo, los demócratas critianos, en alternancia con los socialdemócratas, habían establecido que la eficacia económica y la preocupación social no sólo se se excluían sino que podrían conjugar libertad, prosperidad y solidaridad. "

Lo que parece evidente es que se abre un escenario completamente nuevo con el que nadie había contado, y si bien, es cierto que los dramatismos están de más, el trivializar con el traspies francés es vivir en el limbo o no enterarse de qué va la historia.

3 Comments:

Anonymous Joan Fisbein said...

¿Porqué nadie habla del texto de la Constitutción Europea?
¿No es eso lo que se votaba?
Yo creo que los franceses además de a todo lo que se dice en este articulo han dicho no, principalmente, a la Contitución Europea, incompleta, floja y que significa un retroceso para muchos de los paises integrantes de la UE.

9:42 a. m.  
Anonymous Santiago Calatrava said...

Pues yo creo que el voto francés contra la constitución es un voto realmente contra muchos de los principios que inspiran la propia Unión desde sus mismos orígenes y que son conservados en ella (la nueva Constitución). Es decir, contra la propia Unión en muchos sentidos, y sobre todo contra la libre circulación de trabajadores. Me da la impresión de que en la victoria del no francés ha tenido mucho que ver el papel de los sindicatos y la ofuscación de un pueblo que se mira un poco el ombligo y que prescinde de rollos o análisis de naturaleza económica o política si no es para apoyar alguna idea que mantenga el (su) status quo (por absurdo que resulte).

12:46 a. m.  
Blogger mangallous said...

Supongo que nunca hay una única causa y que este resultado hijo de su tiempo.

Parálisis económica francesa, hartazgo de los líderes políticos, nula creación de empleo, feroz competencia en todos los sectores económicos y, quizá determinante, la posible entrada de Turquía en la UE.

Quizá esa sucesión de rechazos sirva para moderar la velocidad de la UE que en el último lustro se ha descontrolado pasando de la Europa de los 12 a la de los 25 y con Bulgaria, Rumanía o Turquía llamando a la puerta.

El proyecto europeo es imparable, pero sus ciudadanos han dicho "más despacio" o "sí, pero no así" o "que si quieres arroz catalina".

Al contrario que la mayoría de los políticos que han salido a la palestra, yo creo que seguir con el mismo calendario de ratificaciones sería contraproducente.

4:08 p. m.  

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