jueves, abril 14, 2005

La próxima lucha de clases



Jorge Martínez Reverte, periodista y escritor, ha dicho - medio en serio medio en broma - en el debate que modera Jose María Calleja en CNN+ que la próxima lucha de clases será entre funcionarios públicos y los que no lo son.

Brillante idea con la que no puedo estar más de acuerdo.

12 Comments:

Blogger la patata de la libertad said...

No lo entiendo muy bien. En serio. ¿Sería posible que aclarases un poco esto de la guerra de clases entre funcionarios y no-funcionarios? ¿Por qué lo dice Reverte? ¿por qué estás tan de acuerdo?
Me ha pillado completamente fuera de juego. Y dicho así a botepronto, sin contexto, pues no sé...

10:33 a. m.  
Anonymous El Gran Mimón said...

Yo creo que va un poco por la onda de que antes los sueños de las niñas eran casar con un rico, un noble o ya un príncipe. Ahora el deseo más húmedo de toda doncella de clase media, media-baja o media-alta es que su novio saque las oposiciones a subalterno, a ordenanza o ya a profe y así poder casar. Yo lo veo por ahí y también estoy un poco de acuerdo.

4:46 p. m.  
Blogger chuchisima said...

Yo lo veo también el el sentido de que en el mundo laboral hay una brecha entre los funcionarios que trabajan (bueno que están presentes físicamente, salvo la hora del café y recados varios) sólo por las mañanas, y el resto del mundo que curramos como cabrones!!! (negros no se puede decir, mira lo q le pasó al jugador de futbol argentino ayer...).

5:34 p. m.  
Blogger mangallous said...

La lucha de clases de la que habla Karl Marx se refiere a los campesinos, artesanos y obreros reclamando el poder político frente a las monarquías, el clero y la nobleza, que como no podía ser de otro modo defendían a capa y espada sus intereses de clase y proclamaban el derecho divino de la corona y la intangibilidad del orden social.

Hace unos años la diferencia entre funcionarios y trabajadores del sector privado no era tanta ya que los trabajos, incluso en éste último caso, eran para toda la vida.

Pero actualmente hay trabajadores de dos tipos: los que tienen a papa-estado como patrón y los que tienen un patrón de carne y hueso. Así que los que trabajan en el sector privado tienen que romperse los cuernos, trabajar más horas, y no protestar mucho para al final de mes recibir una nómina con una retención fiscal que sirve para pagar a aquellos que un día aprobaron un examen y adquirieron unos derechos más propios de la época de la formulación de la primera lucha de clases, ya que implica la posibilidad de trabajar a medio gas, por supuesto menos horas y poder rajar de la administración que te paga sin ningún tipo de complejo.

Los últimos acontecimientos de la crisis de los astilleros viene a ratificar esta situación: no son funcionarios pero son empleados de empresas publicas. Hay dos clases de trabajadores: con diferentes derechos, obligaciones y prerrogativas. Y las funestas asociaciones sindicales se encargan de mantener este statu quo.

Así que un día se nos inflarán los testículos a los que pagamos a los funcionarios cuando veamos que nos tratan como borregos en el mostrador que atienden o cuando veamos que es el quinto café que toman en su turno de trabajo que acaba a las dos y media... y empezará una nueva lucha de clases.

Por último: por mucho que se quejen de sueldos bajos y de otros malos rollos, no conozco un solo caso en el mundo, excepto algún que otro grupo 30 que van a pegar el pelotazo en la empresa privada, de funcionario que haya renunciado a su placita para integrarse en el mercado laboral.

Ni uno.

5:51 p. m.  
Anonymous El Gran Mimón said...

Y ahora es cuando las referencias nos obligan a recordar ese sketch de Os Tonechos en el que empieza con el funcionario recriminándole al autónomo: "Vou polo quinto café. É cuestión de organizarse".

6:31 p. m.  
Blogger la patata de la libertad said...

Ahora sí lo entiendo.
Podría ser... De hecho ya hay por lo menos un antecedente: en París, hace dos años, una muñequita preciosa, estudiante ella -y de empresariales ni más ni menos-, movilizó a media ciudad en contra de una huelga de funcionarios del ferrocarril. La chica se cansó de no poder ir a clase y lideró a una turba de desequilibrados que exigían transporte ¡para ir a trabajar! Yo no lo entiendo.
Ahora sin bromas: me parece que, si alguna vez se materializa esta confrontación, será la confusión definitiva del enemigo.
En cualquier caso, creo que los que trabajamos en el "sector privado", deberíamos exigir condiciones como las de los funcionarios y no exigir que se hagan extensivas nuestras precarias condiciones laborales se, lo cual me parecería una opción macabra y algo enfermiza.
Yo trabajo con funcionarios todo el día, de hecho me ha tocado impartirles cursos mil veces, y sí, te puedo asegurar que son unos burócratas relajados, muy exigentes contigo y muy poco con su trabajo, muy aburridos de lo que hacen, muy cómodos... y 20.000 cosas más... Peeeeero...
Quizá lo que debería modificarse es la "función pública" como régimen laboral, introducir estímulos positivos y negativos que les muevan e impedir la omertá reinante entre el funcionariado. Me explico: hay formas de coaccionarlos para que trabajen (sobretodo traslados obligatorios y resta de puntos), el problema es que hay una especie de solidaridad mal entendida que premia a los gandulazos. Ningúno de categoría superior denuncia ni protesta sobre uno de categoría inferior. Tienen una mentalidad de casta única.
Su razonamiento es:
¿por qué me voy a complicar la vida puteando a otro funcionario e iniciar una rencilla?
No quieren dejar entrar el sistema empresarial de vigilancia panóptica, todos vigilándose y creyéndose vigilados. Es comprensible.
Yo lo he pensado mil veces, y cada solución que se me ocurre tiene un "blowback" equivalente.
El "plus por rendimiento" se intentó una vez, y los muy listos hacían autos y providencias como churros, empeorando notablemente la calidad de la tramitación, dando pie a miles de recursos por defectos formales.
También se ha especulado con un despido regulado (sobretodo en la época PP, tan enemigos del estado) pero todo el mundo vio que, con despido, teniendo en cuenta que los sueldos de los funcionarios son comparativamente más bajos que los del sector privado, nadie opositaría.
Es un tema jodido al que vale la pena darle vueltas.
Por cierto, una pequeña matización:
la guerra de clases que describe y delimita Marx es contra la "burguesía", que Marx concibe como una clase aparte del clero y la nobleza: son los propietarios de la producción, de las fábricas, que a su vez mantienen una pugna contra el clero y la nobleza por las impuestos que estos les cobran.

En fin, gracias por tu respuesta.
Espero no haber sido demasiado pesado con mi explicación.... aunque creo que la disculpa llega cuando es demasiado tarde. Perdón otra vez, carezco de toda capacidad de síntesis.

8:45 p. m.  
Blogger Sr Blas said...

Descarao.

9:12 p. m.  
Blogger mangallous said...

"En cualquier caso, creo que los que trabajamos en el "sector privado", deberíamos exigir condiciones como las de los funcionarios y no exigir que se hagan extensivas nuestras precarias condiciones laborales se, lo cual me parecería una opción macabra y algo enfermiza."

El empleo para toda la vida que daba estabilidad a la administracion frente a los cambios de gobierno ha perdido toda su razon de ser a estas alturas de la historia. En ninguna empresa ante cambios directivos o incluso accionariales se cambia a los trabajadores.

Yo lo que reclamo es que TODOS LOS TRABAJADORES juguemos con las mismas cartas y nos sometamos a las mismas reglas. Porque un currito que en su empresa no pega un palo al agua esta estafando al empresario que le paga. Alguien que cobra un sueldo publico (sea funcionario, empleado de empresa publica o lo que sea)al no cumplir su horario o no rendir o simplemente tomar los "cinco cafes" está estafando a todo aquel que paga impuestos.

Y exigir condiciones como las de lso funcionarios sería la mejor manera de en unos años tener un desempleo del 30%, con una élite trabajadora protegida por los sindicatos y una gran masa de parados completamente desprotegida.

Con ello no abogo por unas malas condiciones de trabajo: todo lo contrario; pero con un sistema en que se prime la calidad del trabajo, la productividad y que se remunere en funcion de esos parametros.

Querido Patata de la Libertad, hablas también de que los sueldos de los funcionarios son comparativamente más bajos que los del sector privado y que ante la posibilidad de un despido nadie opositaría.

Es posible que tenga una visión de provincias donde los sueldos del sector publico son mas bajos pero no estoy de acuerdo con esa afirmacion.

Los sueldos de las administraciones locales y autonomicas son comparativamente mayores que los sector privado. Y no tenemos que preocuparnos, porque en un país con un indice de desempleo superior al diez por ciento, siempre habrá gente que oposite: siempre. O a lo mejor debería desaparecer la oposición como concepto: que para barrer las calles toda la vida haya que saber la constitucion al dedillo siempre me ha parecido un absurdo.

Un salario de por vida ha de ser necesariamente mucho más bajo que otro que no lo es. Esa seguridad tiene un alto precio que tiene que ser pagado en la nómina de todos los meses.

Un saludo y espero verte más por estos lares levantando la liebre del debate.

12:45 p. m.  
Blogger la patata de la libertad said...

Permíteme una pequeña y última aportación:
En algunos países en donde me ha tocado trabajar, los funcionarios se contratan sin oposición previa, como cualquier otro currito.
El resultado es:
-Corrupción... ante la amenaza de despido, sacan mordidas de todas partes. "Hay que aprovechar el tiempo junto a papá-estado".
-El funcionariado en bloque cambia con cada alternancia en el poder, los funcionarios se convierten en incondicionales fanáticos afiliados a partidos políticos bajo el reclamo del puesto de trabajo futuro.
-Clanes familiares o de amigos: si no hace falta oposición, el amiguismo termina imperando en la contratación y las opciones de los no-introducidos se reducen considerablemente.
Estos efectos los he observado sobretodo en latinoamérica.
Creo que hay que probar mucho en este sentido, organizar y reorganizar, regular y regular, hasta que demos con algo decente.

Un saludo desde BCN, Mangallous, se descubre buena cultura en tu blog, sí señor.

1:28 p. m.  
Blogger mangallous said...

Sera interesante seguir la experiencia de Gran Bretaña en la laborización del funcionariado. Creo que será la tendencia imperante en los próximos años.

6:24 p. m.  
Anonymous beatrizia said...

Yo estoy de acuerdo con que la solución para ser todos iguales no debería consistir en estar todos igual de puteados, sería mejor que todos estuviéramos la mar de bien.
Pero estoy absolutamente convencida de que es necesario poner solución a algunos temas en el funcionariado: Me parece una vergüenza que uno vaya a un hospital a pedir una baja y que le digan que tiene que esperar porque los funcionarios están desayunando. ¡Que hagan turnos, caramba!. Me parece una vergüenza que sea noticia que un alcalde (no recuerdo de qué población) proponga premiar a los funcionarios... ¡que acudan a trabajar!. ¡Lo que hay que hacer es echar al que no va a trabajar, hombre!
Creo que hay que luchar por los derechos de los trabajadores, pero es que hay cosas que son, simplemente, un abuso

8:23 a. m.  
Anonymous Lavigaenmiojo-Javi said...

Estoy de acuerdo contigo, pero con una excepción:los trabajadores de la sanidad y los de la educación. Por dos razpnes, por un lado son los unicos sectores públicos que yo considero necesarios. Por otro lado te aseguro que en esos dos sectores si hay gente, que por un lado curra de lo lindo, y que por otro lado, tienen vocación. Cosa que por supuesto nunca ocurria con un administrativo del departamento de agricultura de no se qué......

6:08 p. m.  

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